Gabriele Münter conoció a Wassily Kandinsky cuando aún soñaba con abrirse camino en el arte. Entre pinceles, viajes y el carácter inquieto de un genio atormentado, nació una pasión que los unió como amantes y como cómplices creativos. Mientras a él le llegó la fama y el reconocimiento artístico y económico, ella se consumió a su sombra.
"Pone el acento en el obsesivo amor de la joven Gabriele por su maestro (...) se pretende dar un panorama muy cromático de aquellos años de arte de vanguardia (...) Lo que prevalece y sustenta la película es el ímpetu de Gabriele Münter"
Oti Rodríguez Marchante: Diario ABC
"Paradójicamente, este acercamiento a la figura del “degenerado” Kandinsky, por la vía de la perspectiva de género, cae en el mismo academicismo que el ruso quiso romper. Paisajes, colores bonitos, riñas de pareja. (...) Puntuación: ★★ (sobre 5)"
Philipp Engel: Diario La Vanguardia
"Algo llana, átona, sin llegar a ser hueca, claro, pero faltada de las vitaminas de la auténtica personalidad propia. Es interesante pero se le ve el molde, la tramoya. Lástima que sea algo formularia. (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)"
Toni Vall: Cinemanía
"La dirección artística es impecable, el vestuario más que notable (...) Se echa en falta un poco de riesgo en una realización más bien lineal, cuyo mayor fuerte es la búsqueda de una estética pictórica. (...) Puntuación: ★★★ (sobre 5)"